Capitulo
I: Desconocidos
Las gotas de lluvia caían sobre mi rostro, escurriendo
lentamente mi maquillaje, habían pasado ya cinco horas desde que había salido
del departamento, estaba tan enojada que ni siquiera recordé que había dejado
mi bolso en cualquier lugar del camino, seguí recorriendo las calles con poca
iluminación, debido a la lluvia algunas lámparas estaban fundidas y la luz era
escaza a mitad de las calles, por lo cual decidí avanzar mas de prisa para
evitar cualquier situación incomoda, además, mis tacones no me dejarían correr
mucho si se presentaba alguna situación de riesgo. Apenas ayer era tan
diferente mi vida no se como se dieron las cosas, pero de verdad me dolió
perder a mi amiga y sobre todo a mi mejor amiga, sinceramente, no entendía como
es que a ella la habían ascendido a otra empresa y yo seguía sin avanzar del
puesto de asistente de producción en el programa de deportes, unas cuadras
después me deshice de los tacones, mis pies ya no lo soportaban mas y sentía
que mi talones se partirían en mil pedazos si no los dejaba tocar el suelo
desnudos, me detuve un momento y me senté sobre la orilla de la banqueta, alce
la vista y sentí como las gotas de lluvia acariciaban mi rostro de una manera
tan linda que deseaba quedarme así toda la noche, cerré los ojos por un momento
y de pronto sentí que las gotas ya no me tocaban o había cesado la lluvia o
algo andaba mal, me apresure a abrir los ojos y alcance a ver un paraguas
cubriéndome, el portador era un chico delgado pero se veía que se ejercitaba
pues su ropa ajustaba mostraba sus brazos marcados igual que su abdomen, alto,
cabello negro y corto, ojos café claro y una sonrisa cálida para la poca luz
que nos iluminaba logre notar el tono bronceado de su piel, pues moreno no era.
-¿Te puedo ayudar en algo?- pregunto, limpiando el
delineador que llevaba corrido por la mejillas en mi rostro con sus dedos- te
ves mal.
-No- aparte su mano de mi rostro- estoy bien, solo perdí mi
bolso con todas mis cosas adentro, por eso debo caminar a casa- respondí
poniéndome de pie.
-debes vivir lejos entonces- dio media vuelta y se despojo
de su chamarra- deberías ponerte esto o pescara un resfriado- me ofreció su
chamarra.
-Gracias- la tome y enseguida me la puse- si, aun falta
mucho para llegar- comencé a caminar a paso lento, siendo aun tapada por el
paraguas de aquel chico- a todo esto, ¿no necesitaras tu chamarra?
-No mas que tu- me respondió con una sonrisa bastante
agradable- y si perdiste tu bolso, ¿Cómo entraras a tu casa?- pregunto curioso
-Fuck!!- exclame y rápidamente cubrí mi boca con mis manos-
lo siento, pero había olvidado ese pequeño detalle, también mi celular iba allí
creo que tendré que pasar la noche en la terraza- solté una pequeña risa ante
mi estupidez.
-o podría invitarte a mi casa a que pases la noche- me dio
una opción el chico
-¿Y como sé que no eres un secuestrador, violador, asesino o
algo por el estilo?- pregunte sarcástica.
-Por que si fuera un asesino te hubiera matado mientras
disfrutabas de la lluvia en tu rostro, si fuera un violador te habría tirado al
suelo y esas cosas y para ser un secuestrador solo te hubiera cargado y huiría
contigo- se detuvo y me tomo por los hombros- sin embargo ¿he hecho algo de
eso?
-No- respondí sonrojada – no has hecho nada de eso. Pero
creo que bastara con que me dejes usar tu teléfono y puedo decirle a algún
amigo que pase a recogerme- sugerí una mejor alternativa.
-bien, como tu prefieras- contesto y seguimos caminando hacia
su casa.
Al cabo de unos diez minutos, estábamos frente a un gran
edificio, por el estilo note rápidamente que eran departamentos y demasiado
lujosos para que un chico tan sencillo viviera ahí, lo seguí de cerca y abrió
una de las puertas de la entrada para después identificarse con el portero y
decir que yo lo acompañaba esta noche, el portero asintió con la cabeza, lo
seguí hasta el elevador para después bajar en el uno de los últimos pisos,
rápidamente me guio hasta su departamento, abrió la puerta, me hizo señas que
entrara primero y lo hice, el entro después de mi y cerro la puerta, comenzó a
despojarse de sus tenis, pues estaban empapados. Yo solo permanecí de pie sobre
su alfombra, un poco apenada por que la estaba mojando y lo peor era que no
tenia nada que ponerme en caso que me quisiera cambiar, me quite su chamarra y
con ella seque un poco el exceso de agua que caía de mi cabello, él se apresuró
en entrar a un cuarto y salió con algunas toallas y una bata de baño
-Puedes usar esto para secarte- me dijo mientras se dirigía
hacia su cuarto de baño- yo tomare una ducha, en este cuarto- me señalo el de
la derecha- puedes cambiarte y tomar una ducha si lo prefieres.
-Gracias-respondí tomando las toallas y la bata para entrar
al cuarto que él me había indicado. Una vez dentro del cuarto, tire los zapatos
al aire cayendo peligrosamente cerca de mi, me deshice de mi blusa y mi falda
que ya estaban estropeadas por tanta agua- gaste un sueldo en este outfit y
ahora esta así- lo mire con desilusión lo que hace unas horas habían sido una
blusa, falda y zapatos bonitos.- Aun así, tuve suerte de encontrarme con este
tipo- tome la bata y me introduje al baño, sentí el agua caer sobre mi cuerpo y
comencé a lavarme el cabello seguido del resto de mi cuerpo, el agua estaba
tibia así que tarde mas de lo debido, al terminar me coloque la bata encima y
al salir del baño descubrí al chico dejando ropa seca sobre la cama, me extraño
mucho que se tomara tantas molestias y me limite a preguntar el por qué, tome
la ropa y volví a entrar al baño para cambiarme.
-Cuando termines, seria buena idea que salieras a la cocina
por algo de cenar- grito desde fuera del baño y después salió del cuarto
cerrando la puerta con cuidado.
Como buena invitada, seguí su recomendación y al terminar de
ponerme una de sus playeras grandes y bastante holgadas en mi con un short que
mostraba mis piernas blancas y delgadas, acomode mis pies en unas pantuflas,
abrí la puerta para salir a la sala y después caminar hacia la cocina y
encontrarlo sentado en la mesa ordenada claramente para la cena de dos
personas, alzo la vista y me senté en el otro extremo de la mesa quedando de
frente.
-Yo… solo debía usar tu teléfono e irme- le recordé mi plan-
creo que estoy abusando de tus atenciones.
-Esta bien, yo te ofrecí venir, ¿no?- respondió mientras le daba un
sorbo a su taza de café- a todo esto, ¿cual es tu nombre?- pregunto mirándome
fijamente
-Soy Betth- respondí bajando la mirada a la taza de café que
estaba frente a mi- yo… aun no se tu nombre…
-Tss- soltó una risa leve y después bajo la taza de café-
Soy Ji, Kwon Ji Yong- respondió a mi duda- pero, por tu físico diría que no
eres coreana, ¿verdad?
-No – negué con un liguero movimiento de cabeza- soy de México,
llegue aquí hace unos seis meses- aclare su duda sobre mi nacionalidad.
-Ya veo y ¿trabajas, estudias?-siguió con las preguntas
-Trabajo, estoy actualmente en un programa de deportes en
SBS, ¿y tu?- le seguí el juego de las preguntas
-Yo…trabajo-volvió a beber de su café- sabes ya es tarde, si
harás esa llamada- señalo donde estaba el teléfono- hazla después no querrán
venir por ti- se levanto de la mesa, y yo seguí bebiendo de mi café durante
otros cinco minutos, para después levantarme a tomar el teléfono, por suerte
había memorizado el numero de Tony e intente llamarlo pero entraba directamente
a buzón- Fuck! Donde carajo estará este tipo cuando lo necesito!- exclame
molesta sin notar que Ji estaba detrás de mi.
-Tranquila, ya te he dicho que puedes pasar aquí la noche,
creo que ya sabes que no soy un asesino-secuestrador-violador de mujeres-
vacilo antes de apagar el televisor y las luces dejando solo una pequeña
lámpara encendida en el pasillo- ¡hasta mañana!- exclamo y entro a su cuarto,
rápidamente entendí que el cuarto donde me había cambiado seria donde dormiría
y entre cerrando la puerta con cuidado y con la resignación de dormir en casa
de un extraño, me quite las pantuflas y me recosté en la cama quedando
profundamente dormida después de un día demasiado difícil.

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